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¿Cómo cuidar la salud mental de niños y adolescentes que sufren  acoso digital?

En Ecuador cuatro de cada 10 jóvenes sufren acoso digital. Conoce las señales de alerta y guías para pedir ayuda psicológica

Los adolescentes podrían entrar en estado de ansiedad cuando son víctimas de acoso digital.

Referencial - Pexels

Autor

Karla Padilla

Actualizado:

24 oct 2026 - 10:00

En Ecuador, tres de cada 10 menores han sido víctimas de acoso, intimidación y violencia digital, según datos de la organización ChildFund Ecuador.

La gravedad se refleja en un dato: la mitad de las víctimas desconoce la identidad de su agresor en el entorno virtual.

Según el informe publicado por la organización en 2025, el problema está ligado al acceso temprano y sin supervisión a tecnología e Internet.

De acuerdo con el estudio de la organización, el uso de pantallas y el acceso a Internet en el país se inicia habitualmente entre los 12 y 13 años, aunque se registran casos de menores que empiezan a navegar en plataformas web desde los tres o cuatro años.

Datos del Ministerio de Educación de 2025 señalan que seis de cada 10 adolescentes han sufrido acoso digital en el país, lo que evidencia una crisis en el entorno escolar y digital que requiere de atención integral e inmediata.

El impacto en la salud mental de los jóvenes

El acoso digital se manifiesta en el entorno virtual mediante la difusión recurrente de burlas, contenidos violentos y memes ofensivos en grupos de mensajería o redes sociales.

A diferencia del bullying presencial, la agresión cibernética sumerge a los jóvenes en un estado permanente de alerta y paranoia, ya que viven con el temor constante de ser expuestos, fotografiados o agredidos sin saber en qué momento serán atacados, indica Javier Gómez, especialista en acompañamiento psicológico de adolescentes.

Este acoso continuo rompe con la estabilidad personal, la del entorno escolar y familiar de quien lo vive, lo que genera desconfianza, reactividad e inseguridad, señala Gómez.

Según explica el psicólogo clínico, el ciberbullying no solo genera tristeza persistente en el estado de ánimo, sino que activa respuestas de ansiedad que afectan al desarrollo emocional de los jóvenes.

Gómez destaca que, ante esta presión, muchos adolescentes encuentran una vía de escape equivocada en la normalización de conductas autolesivas, como los cortes progresivos en el cuerpo.

"Estas prácticas actúan de forma similar a una válvula de escape para bloquear temporalmente el dolor emocional extremo, comenzando con pequeñas marcas físicas que pueden escalar rápidamente hacia situaciones críticas de riesgo vital".

Javíer Gómez, psicólogo clínico

Las consecuencias psicológicas de este acoso virtual supera al bullying tradicional debido a la exposición permanente en el entorno digital.

El psicólogo destaca que el aislamiento, la pérdida de sueño y la alteración en el comportamiento diario son señales de alerta de que el adolescente ha alcanzado un punto de colapso que pone en riesgo su bienestar integral.

Consejos prácticos y cómo pedir ayuda

Para prevenir desenlaces fatales, el especialista recomienda a los padres construir un puente de comunicación mediante la escucha activa, la paciencia y la negociación de límites en el uso de dispositivos tecnológicos.

"Intervenir ante el menor indicio de aislamiento, evitar los castigos rígidos y buscar orientación profesional a tiempo son claves fundamentales para acompañar al adolescente sin invadir abruptamente su espacio individual"

Javíer Gómez, psicólogo clínico

Gómez comenta que el primer paso que debe dar un joven que sufre acoso digital es guardar evidencias mediante capturas de pantalla, bloquear y reportar a los agresores con un adulto de confianza y atravesé a romper el silencio, ya que velar por el bienestar emocional de sí mismo, es el primer acto de amor propio.

Además, hace énfasis en que los menores deben acudir de inmediato a un adulto de confianza o autoridad escolar para activar los protocolos de protección necesarios y frenar la situación antes de que escale.

Señala que el uso de primeros auxilios psicológicos, basados en ejercicios de respiración y técnicas sensoriales, ayuda a calmar la ansiedad, pero no es la solución definitiva, ya que son técnicas de regulación emocional que pueden aplicarse en casa o el colegio.

El psicólogo destaca que es vital derribar los mitos en torno a la atención psicológica y verla como un espacio seguro de crecimiento y contención que brinda herramientas para el menor y su entorno, demostrándoles que existen profesionales dispuestos a guiarlos y que serán la quienes los acompañen a superar esta problemática.