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El trend de la foto ochentera: su impacto en seguridad y ambiente

Riesgos asociados a los datos biométricos e impacto ambiental por consumo de agua se relacionan con las imágenes de los 80's creadas con inteligencia artificial.

Los años 80 están de vuelta: peinados exagerados, colores vibrantes, prendas llamativas y zapatos icónicos de una época que vuelve a inspirar las imágenes creadas con Inteligencia Artificial.

Generada con IA

Autor

Melissa Herrera

Actualizada:

08 sep 2026 - 15:18

La moda de los años 80 está de regreso gracias a un trend fotográfico que ha convertido a las redes sociales en el escenario principal de esta tendencia. Peinados exagerados, bomber jackets, luces de neón y zapatos icónicos ahora pueden incorporarse a fotografías personales gracias a herramientas de Inteligencia Artificial.

Riesgo de seguridad 

Pero detrás de estas imágenes también existen preguntas sobre privacidad. Una fotografía no es automáticamente un dato biométrico. Según el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST). 

Los datos biométricos incluyen representaciones de características físicas, como los rasgos faciales, cuando son utilizados para reconocer o identificar a una persona.

Esto significa que el tratamiento que una plataforma haga de una fotografía es clave. Si utiliza los rasgos del rostro para identificar a una persona, entran en juego mayores consideraciones de privacidad y protección de datos.

Además, la IA permite crear imágenes, videos y avatares que reproducen la apariencia de una persona. Esto abre un nuevo debate sobre quién controla nuestra imagen y qué usos puede tener una representación creada digitalmente

Impacto ambiental 

El impacto tampoco es solamente digital. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advierte que los centros de datos que sostienen estas tecnologías requieren grandes cantidades de energía y pueden ejercer presión sobre los recursos hídricos, especialmente por sus sistemas de refrigeración.

En su informe, el PNUMA también señala que todavía no existe un método estandarizado para medir el impacto ambiental de la Inteligencia Artificial. Por eso, no hay una cifra universal que permita establecer cuánta agua consume una fotografía generada con IA.

Así, una fotografía creada por Inteligencia Artificial puede parecer simplemente un juego con la nostalgia de los años 80, pero detrás de ella existe una conversación mucho más amplia sobre tecnología y sociedad: qué ocurre con nuestros datos, quién controla nuestra imagen y cuál es el costo ambiental de estas nuevas herramientas.