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Nueva York, Washington y Pensilvania: tres lugares unidos para siempre por el 11-S

A 25 años de los atentados, los tres escenarios de la tragedia conservan memoriales, rituales y recuerdos distintos. 

El Memorial del 11-S en Nueva York ocupa el lugar donde se levantaban las Torres Gemelas y recuerda a las víctimas de los atentados con sus nombres inscritos alrededor de dos grandes piscinas.

Cortesía.

Autor

Melany Oñate D.

Actualizada:

11 sep 2026 - 08:03

Nueva York, Washington y Pensilvania están separados por cientos de kilómetros, pero desde el 11 de septiembre de 2001 comparten una misma historia.

Cuatro aviones fueron secuestrados por terroristas de Al Qaeda. Dos impactaron contra las Torres Gemelas en Nueva York, otro contra el Pentágono, cerca de Washington, y el cuarto cayó en un campo de Pensilvania después de que pasajeros y tripulantes se enfrentaran a los secuestradores. Casi 3 000 personas murieron. 

Veinticinco años después, los lugares donde ocurrieron los ataques se han convertido en espacios de memoria.

Nueva York: donde estaban las Torres Gemelas

En Nueva York, el lugar donde se levantaban las Torres Gemelas es hoy el National September 11 Memorial & Museum.

Dos enormes piscinas ocupan exactamente las huellas de las antiguas torres y están rodeadas por los nombres de las víctimas.

Cada 11 de septiembre, familiares regresan a la Zona Cero para leer en voz alta los nombres de quienes murieron. Este año se realizan siete momentos de silencio para recordar los impactos, el colapso de las torres, el ataque al Pentágono y la caída del vuelo 93.

Por primera vez, uno de esos silencios también recuerda a quienes murieron años después por enfermedades relacionadas con la exposición al polvo y sustancias tóxicas tras el derrumbe. 

Washington: 184 vidas representadas frente al Pentágono

En Arlington, Virginia, junto a Washington, el Pentagon Memorial recuerda a las 184 personas que murieron en el edificio y a bordo del vuelo 77 de American Airlines.

El memorial está ubicado junto al punto donde el avión impactó contra el Pentágono y cuenta con elementos individuales dedicados a cada víctima. 

A pocos días del aniversario 25, el lugar recibió una nueva designación como área afiliada al Sistema de Parques Nacionales de Estados Unidos, con el objetivo de reforzar su conservación y transmitir su historia a las próximas generaciones. 

Este 11 de septiembre, el presidente Donald Trump participa en la ceremonia conmemorativa en el Pentágono. 

Pensilvania: el campo donde terminó el vuelo 93

El escenario es muy diferente en Shanksville, Pensilvania. Allí no había rascacielos ni edificios gubernamentales: el vuelo 93 de United Airlines cayó en un campo.

Las investigaciones determinaron que el avión se dirigía hacia Washington, pero pasajeros y tripulantes intentaron recuperar el control de la aeronave después de conocer lo que estaba ocurriendo con los otros vuelos secuestrados. 

Hoy, el Flight 93 National Memorial recuerda a sus 40 pasajeros y tripulantes. Este 25 aniversario incluye la lectura de sus nombres y el sonido de las Campanas del Recuerdo frente al Wall of Names. 

Tres lugares conectados por la memoria

Los tres escenarios están incluso unidos físicamente por el 9/11 National Memorial Trail, una ruta creada por el Congreso estadounidense que conecta Nueva York, el Pentágono y Pensilvania. 

Pero 25 años después aparece otro desafío: transmitir lo ocurrido a quienes no tienen recuerdos del 11-S.

Alrededor de 100 millones de estadounidenses actuales nacieron después de los atentados o eran demasiado pequeños para recordarlos. Por eso, los memoriales han pasado de ser lugares para recordar una experiencia vivida a convertirse también en espacios para enseñar a nuevas generaciones qué ocurrió aquel 11 de septiembre y cómo cambió Estados Unidos

Nueva York conserva las huellas de las Torres Gemelas, Washington recuerda el ataque contra el corazón militar estadounidense y Pensilvania honra a quienes intentaron detener a los secuestradores. Tres lugares diferentes que, 25 años después, siguen conectados por la memoria del 11-S.