¿Es un mensaje de Instagram como un cigarro? Llega la ‘era tabaco’ a las redes sociales
Dos nuevas sentencias provocan un punto de inflexión en cómo la sociedad percibe la relación entre menores y algoritmos.

Familias que perdieron a un pariente por adicción a redes reaccionan a la sentencia contra Meta y YouTube en Los Angeles, California.
EFE
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Actualizada:
19 abr 2026 - 22:39
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Los titulares suelen abusar de expresiones como “un antes y un después”, “histórico” o “pionero”. Pero esta semana sí hemos vivido algo así: dos tribunales han sentenciado contra Meta, sobre todo, y contra Youtube por su falta de protección a menores.
Primero, en Nuevo México condenaron a Meta a pagar 375 millones de dólares por no evitar que menores vieran contenido explícito y les acosaran adultos. Este mismo martes, en España, la Policía anunció la detención de un groomer que había usado Instagram para acechar a docenas de menores.
Pero la sentencia más gorda es la segunda. En California, un jurado popular ha sentenciado que Meta y Google deben pagar 6 millones de dólares a una joven de 20 años por haber diseñado sus plataformas para mantenerla enganchada cuando era niña sin tener en cuenta su bienestar.
La sentencia es histórica por dos motivos: hay miles de jóvenes esperando con un argumento similar en todo el país: “Las redes empeoraron mi salud mental”; y, además, culmina el runrún de años sobre las redes y los adolescentes.
Es la ‘era Marlboro’ de Silicon Valley
Antes de entrar en detalles, hay algo simple que sirve para entender la situación: la era del tabaco es la tercera gran etapa de las redes sociales. La primera fue la era democrática, con el estandarte de la primavera árabe.
En 2016, con la irrupción de Donald Trump y el Brexit, llegó la era de la desinformación. Justo diez años después, llegamos a la “era tabaco”.
Los cigarrillos no se defenestraron en un día. Está por ver que las redes calquen su proceso. Para eso, debería acabar en un acuerdo global para todos los demandantes, como ocurrió con el tabaco, y no está nada claro.
Meta tiene aún recursos a mano. Sea como sea, el debate ya no es, ni será, qué buenas son las redes. Su diseño para engancharnos es cada vez más evidente: podrán defenderse a muerte o crear un sucedáneo como los vapeadores, pero ya no pueden ignorar sentencias en sus mansiones.
¿Pero en serio un mensaje de redes es como fumar?
La sentencia no es ciencia. Hace años que la comunidad científica y académica debate si las redes causan problemas de salud mental. El verbo “causar” ahí es muy importante: ¿son la causa de depresión igual que un cigarrillo lo es del cáncer de pulmón o no? No hay evidencia científica.
El caso de California no juzgaba, sin embargo, ese detalle, sino si las redes habían sido “un factor sustancial” en los problemas de la joven estadounidense. La demandante empezó a usar Youtube a los 6 años e Instagram a los 9. No son edades para eso, dicen los críticos con la sentencia.
La periodista e influencer Taylor Lorenz, contraria a la decisión, escribió este mensaje viral en redes: “Su madre le pegaba, la maltrataba, la pesaba todos los días y la llamaba gorda; su hermana intentó quitarse la vida y su padre la abandonó. Pero nada de eso, por lo visto, le provocó la ansiedad, la depresión ni la dismorfia corporal a esta pobre chica. Fueron los vídeos de reseñas de pintalabios en YouTube”.
El argumento de Lorenz es que Instagram es más McDonald’s que Marlboro: es un riesgo a veces y para algunos, pero no por eso hay que limitarlo para menores (que es una decisión que tendría consecuencias para adultos también, como la verificación de edad o el control del contenido que se puede publicar).
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