Fotografía de Santiago Arcos, sobre el caso Las Malvinas, ganó el World Press Photo
El World Press Photo premió, este jueves 9 de abril de 2026, obras sobre violencia estatal y crisis climática en Latinoamérica

El fotógrafo Santiago Arcos retrató el funeral de los cuatro niños de Las Malvinas, en Guayaquil
Santiago Arcos / World Press Photo
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Actualizada:
09 abr 2026 - 09:06
El World Press Photo premió, el jueves 9 de abril de 2026, varios trabajos en América Latina, firmados en su mayoría por fotógrafos locales, que documentan desde las masacres policiales en Brasil hasta el ritual afrodescendiente en el Pacífico colombiano, pasando por los agrotóxicos argentinos y el colapso climático en México.
El concurso anual World Press Photo reconoce lo mejor del fotoperiodismo y la fotografía documental producidos durante el último año.
Los ganadores fueron seleccionados entre 57 376 fotografías enviadas por 3 747 fotógrafos de 141 países. A continuación, los ganadores de la 69ª edición del concurso World Press Photo en Sudamérica:
Los trabajos premiados trazan un mapa de urgencias en la región: la violencia ejercida por el Estado contra sus propios ciudadanos, el coste humano de modelos económicos, la crisis climática que ya desplaza a millones de personas y, frente a todo ello, comunidades que resisten desde la cultura, la fe y la memoria.
En Brasil, Eduardo Anizelli documentó para el medio brasileño Folha de S.Paulo la operación policial más mortífera de la historia del país: en octubre de 2025, 2 500 agentes desplegados en las favelas del Complexo do Alemão y Penha de Río de Janeiro causaron 122 muertos, la mayoría afrobrasileños, superando la masacre de Carandiru de 1992.
Por su parte, Santiago Arcos capturó para Reuters en Ecuador el funeral masivo de cuatro niños afroecuatorianos de entre 11 y 15 años, torturados y asesinados tras desaparecer después de un entrenamiento de fútbol en Guayaquil.
La violencia también se reconoce en Guatemala: Víctor J. Blue capturó para The New York Times Magazine el momento en el que tres ex patrulleros de autodefensa civil fueron condenados a 40 años de prisión cada uno por violación y crímenes contra la humanidad, tras una batalla legal de 14 años por 36 mujeres indígenas mayas Achí.
Argentina y Colombia
Mientras tanto, en Argentina, Tadeo Bourbon retrató las protestas semanales de jubilados frente al Congreso en Buenos Aires: pensiones mínimas de 300 dólares mensuales, menos de la mitad del coste básico de vida, que obligan a racionar comida y renunciar a medicamentos, y que se toparon con operativos policiales militarizados que han generado condenas internacionales.
El mismo país centra el trabajo a largo plazo de Pablo E. Piovano, cuyas fotografías muestran niños nacidos con hidrocefalia y malformaciones congénitas en zonas próximas a campos de soja, trabajadores con daños hepáticos irreversibles, y protestas contra una ley provincial que en 2024 permitió fumigar a tan solo 10 metros de viviendas.
Desde que en 1996 se aprobó la soja transgénica resistente al glifosato, el uso de pesticidas en Argentina ha pasado de 40 a 580 millones de litros anuales.
En Colombia, dos trabajos de fotógrafos colombianos reflejan realidades opuestas del país.
Ever Andrés Mercado Puentes documentó la Fiesta de los Manacillos en Juntas, una comunidad afrodescendiente del Pacífico accesible solo por río, donde un ritual de Semana Santa fusiona el catolicismo con las tradiciones espirituales africanas como acto de resistencia cultural ante la minería ilegal y el conflicto armado.
Mientras que Ferley A. Ospina, cuyo padre fue asesinado en las masacres paramilitares de 1999 en Norte de Santander, exploró el peso de la ausencia paterna en las mujeres de su familia extensa, en un país con la mayor tasa mundial de madres solteras.
Por otro lado, el brasileño Priscila Ribeiro retrató en Colombo, Paraná, a las 200 familias del asentamiento informal Parque dos Lagos, sin acceso oficial a agua, saneamiento ni electricidad desde 2013, inmersas en el proceso legal de regularización territorial que en Brasil representa la única vía real hacia el crédito, la permanencia y la dignidad.
Su imagen muestra a Sandra Mara Siqueira rodeada de sus nietos: una escena cotidiana que refleja el déficit habitacional de 5,9 millones de hogares, que afecta a más de 16 millones de brasileños.
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