'Therians', cuando la identidad se vuelve animal, ¿es un peligro para los jóvenes y sus familias?
Teleamazonas consultó la mirada de expertos en psicología para entender este fenómeno que ya está presente en el país.

En América Latina se ha identificado la presencia de esta subcultura digital en varios países
AFP
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Actualizada:
22 feb 2026 - 08:00
La creciente visibilidad de jóvenes ‘therians’, quienes afirman sentir una conexión profunda con un alma animal, despierta curiosidad y debate en el mundo, y Ecuador no es la excepción.
El fenómeno de los 'therians' va en aumento, como también la curiosidad y sorpresa que genera su forma de comportarse y con ello surgen varias interrogantes como: ¿Qué son? ¿Qué los identifica? ¿Es un problema de salud mental? ¿Cómo deben actuar los padres y cuidadores?
Teleamazonas.com consultó la mirada de tres profesionales en psicología para entender este fenómeno que ya está presente en el país.
Un fenómeno potenciado por las redes sociales
La creciente presencia de contenidos en plataformas digitales como YouTube, TikTok e Instagram ha impulsado nuevas formas de identificación juvenil. Una de ellas son los “Therian”, que hoy genera debate entre especialistas y familias.
Para el neuropsicólogo clínico, Alexis Santiago Guachamín, la expansión de este fenómeno está directamente vinculado a la viralización en redes sociales. “La particularidad de todo esto es que se ha hecho tendencia, se ha hecho moda, sobre todo en el tema de identidad”, afirmó.
El experto recordó que el término proviene de “theriantropo” que se refiere a personas que se identifican psicológicamente con características de animales. “Es cuando una persona se identifica tanto de la parte psicológica como con ciertos rasgos o contextos de otras especies”, explicó.
Sin embargo, aclaró que existe una diferencia entre usar un símbolo como analogía —por ejemplo, tatuarse un lobo por su independencia— y comenzar a adoptar comportamientos que imitan físicamente a un animal. “Una forma es idealizar y otra es aparentar o simplemente buscar la manera de comportarse como este tipo de animales”, puntualizó.
De la identidad simbólica a la conducta
El especialista subrayó que la preocupación surge cuando la identificación deja de ser simbólica y pasa a influir en la conducta. “La actitud, la parte comportamental y la parte psicológica se están viendo afectadas cuando yo me empiezo a comportar como este animalito”, señaló.
En su análisis, el fenómeno impacta especialmente a adolescentes, quienes atraviesan un proceso natural de construcción de identidad. “Es la población más clave en este sentido, porque están buscando y trabajando en su propia autoimagen”, explicó.
El papel de la pandemia y los algoritmos
El auge de este tipo de tendencias no puede entenderse sin el contexto de la pandemia. Según Guachamín, el confinamiento modificó hábitos de consumo digital y reforzó la exposición constante a contenidos personalizados.
“Los algoritmos nos ayudan a ver qué es lo que más vemos”, indicó, explicando cómo las plataformas refuerzan intereses específicos. “Nos vamos a bombardear mucho de información. Todo extremo es malo”, advirtió.
Este bombardeo digital, agregó, puede amplificar patrones repetitivos y consolidar conductas cuando no existe un adecuado control del tiempo en pantalla.
¿Moda pasajera o problema mayor?
El entrevistado comparó la tendencia “Therian” con subculturas anteriores como la de los “emos”, que alcanzó auge alrededor de 2005 y 2006. “Las modas siempre van a estar en cada uno de los aspectos del ser humano”, sostuvo.
No obstante, señaló que las tendencias actuales se expanden con mayor rapidez debido a la viralidad digital. “Salió de la noche a la mañana, se volvió viral y otros empiezan a hacerlo también”, describió.
"Los emos estuvieron de moda, hace cerca de unos 20 años, esta subcultura a partir del 2005 realizaron una moda, tenían maneras de comportarse, maneras de vestirse, estilo de música, sobre todo ciertos patrones, en este caso el peinado, el uso de pulseras, el uso de color negro e incluso tenían el uso de cómo manifestarse frente a otras personas, pero ahora la tendencia es muy diferente, ¿por qué? Porque la tendencia es que observo cierta similitud, algo me gusta y listo, yo lo hago parte mía, y esta tendencia se generaliza dentro de los adolescentes".
Alexis Santiago Guachamín, neuropsicólogo clínico
Desde el punto de vista clínico, aclaró que no existe actualmente una codificación específica para este tipo de identificación en manuales diagnósticos como el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition (DSM-5). Sin embargo, enfatizó que la alerta aparece cuando la conducta se intensifica y afecta la funcionalidad cotidiana.
Señales de alerta
El profesional fue enfático: “Cuando ya dejamos de personificar y empezamos a comportarnos permanentemente de esta manera, ahí empezamos a ver alertas”.
Entre las recomendaciones, destacó la importancia de la supervisión y el acompañamiento familiar. “Necesitamos estar muy atentos al tipo de discurso que mencionan nuestros hijos y cómo se empiezan a manifestar”, sugirió.
También insistió en fortalecer la identidad personal desde casa. “Necesitamos trabajar exactamente en su identidad y brindar herramientas para que sea mucho más consistente”, concluyó.
"Necesitamos estar muy atentos al tipo de discurso que mencionan nuestros hijos y cómo se empiezan a manifestar".
Alexis Santiago Guachamín, neuropsicólogo clínico
Un fenómeno que no es posible definirlo "ni como moda ni como trastorno"
Desde la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), el fenómeno “Therian” no debe clasificarse automáticamente como una moda pasajera ni como un problema psicológico. Así lo explica la psicóloga clínica Esthefany Lescano, quien propone analizar qué función cumple esta identificación en la vida de cada persona.
La especialista, formada en terapias cognitivo-conductuales y contextuales, sostiene que el primer paso es evitar el etiquetado apresurado. “Desde ACT, no partimos de la pregunta ‘¿qué está mal?’, sino ‘¿qué función cumple esto en la vida de la persona?’”, enfatiza.
Exploración identitaria: un proceso esperable
Para Lescano, la identificación profunda con animales puede entenderse como parte de un proceso normativo de construcción de identidad, especialmente en adolescentes y jóvenes. “La identidad en estas etapas suele ser muy dinámica y la exploración es muy esperable”, afirma.
La psicóloga recuerda que, a lo largo de la historia, han existido múltiples formas de exploración identitaria: tribus urbanas, movimientos estéticos y expresiones culturales que han permitido a los jóvenes encontrar pertenencia. “No necesariamente hablamos de psicopatología. Esto ha sido una construcción social a lo largo del tiempo”, subraya.
Redes sociales: amplificación y validación inmediata
Lo que sí marca una diferencia en la actualidad es la velocidad de difusión, impulsada por plataformas como Instagram y TikTok.
“Las redes sociales favorecen que las comunidades se anichen y exista un refuerzo social inmediato”, explica. La validación rápida —mediante etiquetas, comentarios y seguidores— puede fortalecer el sentido de pertenencia y hacer que estas identidades se viralicen con mayor intensidad.
Sin embargo, aclara que desde ACT no se patologiza la etiqueta en sí, sino que se observa cómo funciona en la vida de la persona.
Tres posibles lecturas desde ACT
La especialista detalla que, desde este enfoque terapéutico, existen tres posibilidades principales frente al fenómeno:
- Exploración identitaria normativa: una narrativa simbólica para expresar rasgos internos y encontrar pertenencia.
- Amplificación digital: la identidad se fortalece por el refuerzo social inmediato que brindan las redes.
- Evitación experiencial: en algunos casos, podría funcionar como una estrategia para escapar del dolor psicológico o del rechazo.
“En algunos casos, no en todos, puede cumplir una función reguladora y servir para evitar experiencias dolorosas”, señala.
¿Cuándo podría ser una señal de alerta?
Lescano insiste en que el foco no debe estar en la etiqueta, sino en la flexibilidad psicológica. “El problema no es el ‘soy esto’, sino cuando se convierte en ‘solo soy esto’ y existe rigidez”, explica.
Desde la perspectiva clínica, el acompañamiento profesional podría ser necesario si la identidad se vuelve inflexible, limita áreas importantes de la vida o genera deterioro funcional. “Lo importante es evaluar si amplía o restringe la vida valiosa de la persona”, enfatiza.
"El problema no es el ‘soy esto’, sino cuando se convierte en ‘solo soy esto’ y existe rigidez".
Esthefany Lescano, psicóloga clínica
Diferenciar identidad de conducta
Uno de los puntos clave que plantea la psicóloga es distinguir entre identidad y comportamiento. “Aceptar que la persona se nombre así no implica validar conductas que le puedan generar daño”, aclara.
Sugiere a las familias observar señales concretas: ¿hay deterioro escolar?, ¿aislamiento extremo?, ¿sufrimiento significativo? Si no existe afectación funcional, probablemente se trate de una exploración identitaria propia de la etapa.
"Aceptar que la persona se nombre así no implica validar conductas que le puedan generar daño".
Esthefany Lescano, psicóloga clínica
Recomendaciones para padres y cuidadores
Frente a este fenómeno, la especialista recomienda evitar la confrontación directa o la ridiculización. “Eso suele aumentar la rigidez”, advierte.
En lugar de preguntar “¿por qué eres así?”, propone abrir el diálogo con preguntas como: “¿Qué significa esto para ti?” o “¿Qué te hace sentir?”. La apertura y la curiosidad, dice, favorecen la flexibilidad y reducen la lucha interna.
Además, invita a regresar a los valores personales. “ACT siempre vuelve a los valores: qué tipo de persona quieres ser, qué relaciones quieres construir, qué es importante para ti”, explica.
Acompañar, dialogar y fortalecer una identidad saludable
En esa misma línea de análisis, la neuropsicóloga y psicorehabilitadora Estefanía Landeta, del Centro Neuropsicológico CENTE, señala que el fenómeno debe entenderse principalmente como un producto del ecosistema digital actual.
“Desde mi visión, es más que todo un fenómeno vinculado a las redes sociales, en donde se van intensificando comportamientos, ideas y patrones”, explica. A su criterio, la adolescencia es una etapa de construcción identitaria, por lo que este tipo de expresiones pueden surgir como una forma de pertenecer a un grupo, explorar quiénes son o incluso llamar la atención.
"No se evidencia como tal una situación de trastorno, pero es importantísimo verificar si presentan en el hogar algún comportamiento atentativo o autolesivo".
Estefanía Landeta, neuropsicóloga y psicorehabilitadora
La especialista aclara que no necesariamente se trata de un trastorno en desarrollo. Sin embargo, advierte que sí es fundamental observar el contexto familiar y conductual.
En ese sentido, Landeta destaca la comunicación como herramienta clave. Recomienda dialogar con el adolescente desde la apertura: indagar qué significado tiene para él esta identificación, qué emociones le genera y cómo percibe su entorno. “Es importante tener una comunicación directa y reflexionar qué entiende él por este aspecto”, sostiene.
Para la neuropsicóloga, la diferencia está en si se trata de una experiencia pasajera —una forma de juego o exploración— o si comienza a consolidarse como un patrón rígido que impacta su funcionamiento diario. De ser así, señala que sería pertinente el acompañamiento familiar e incluso apoyo terapéutico.
Finalmente, insiste en la necesidad de acuerdos claros en casa y de fomentar el pensamiento crítico. “Puede ser una forma de identidad o una experiencia, pero es importante reflexionar por qué lo estoy haciendo y por qué estoy acogiendo ese patrón social”, concluye.
La mirada de Landeta refuerza una idea transversal entre especialistas: más que alarmarse por la etiqueta, el desafío está en acompañar, dialogar y fortalecer una identidad saludable en medio de un entorno digital que amplifica cada tendencia.
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