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Andrés Iniesta muestra el lado humano de su leyenda, y expone su vida y pasión por el fútbol

El exfutbolista del FC Barcelona presenta una exposición interactiva sobre su trayectoria, la salud mental y su manera de sentir el fútbol.

Andrés Iniesta tras marcar el gol que le dio a la selección española la Copa del Mundo en Sudáfrica 2010

Cortesía

Autor

Ramon Besa

Actualizado:

09 oct 2026 - 17:15

A Andrés Iniesta le gustaba jugar con lluvia, “seguramente porque le daba épica al fútbol”, afirma antes de que suene la ES-Alert en las puertas del viejo Imax del Port Vell. “El agua que me encantaba, en cualquier caso, nada tiene que ver con la tormenta que ahora mismo cae en Barcelona”, matiza mientras camina por la Iniesta Experience.

El juego interior es una exposición interactiva con ocho espacios —siempre el número 8— en la que la tecnología se pone al servicio de la narrativa para contar la trayectoria de Iniesta. Una producción especial y bien cuidada del sello Iniesta, sostenida por NSN y Stonewed.

No se trata de repetir una historia ya contada y sabida, la que habla de la pista de Fuentealbilla, el llanto de la Masia, el gol de Stamford Bridge que disparó la natalidad culé y la de aquel tiro que silenció Johannesburgo para gloria de la Copa del Mundo de 2010.

Tampoco es cuestión de dar más vueltas al rondo y a las croquetas solo comparables a las de Laudrup. Ni de abundar en las lesiones ni en aquel vacío generado desde la muerte de Jarque.

Ahora se trata de volver a conectar con el mundo de Iniesta para revivir y descubrir pasajes no conocidos o cuya repetición o imitación emociona especialmente a los fieles seguidores de Andrés.

¿Qué hay detrás de la leyenda?, sería el eslogan de la Iniesta Experience. “Pensaba que sería un superhombre y que lo aguantaría todo; pues no”, se lee en la sala de la oscuridad.

“Empieza una caída libre hacia un lugar desconocido, vi el abismo”, recuerda sobre los días previos al Mundial, antes de ser una celebridad por el gol de España.

“Intenté naturalizar cuanto me pasó. Pedir ayuda fue una necesidad, me hizo mejor, crecí muchísimo”, explica cuando se le pregunta por la salud mental del deportista. “Fue un gran paso, pero no ha habido aún la evolución necesaria. Hay que facilitar las herramientas”, subraya Iniesta.

"Intenté naturalizar cuanto me pasó. Pedir ayuda fue una necesidad, me hizo mejor, crecí muchísimo (...) fue un gran paso, pero no ha habido aún la evolución necesaria. Hay que facilitar las herramientas”

Andrés Iniesta, exfutbolista

“No tengo el ánimo de ser ejemplo de nada”, advierte, “sino de compartir y volver sobre el camino, los buenos y los malos momentos, el trayecto de un viaje” que comenzó en Fuentealbilla y siguió en Japón mientras fue futbolista y ahora se ha detenido en Dubai como entrenador del Gulf United, club de la segunda división de Emiratos, el paso previo para tener el título de Pro que otorga la UEFA.

“Ahora soy feliz, estoy contento, por poder trabajar en equipo y ayudar a mejorar a los jóvenes. Estar cerca del jugador significa de alguna manera dar continuidad a la figura del futbolista. Todo un reto”.

La clave en la cancha y en el banquillo siempre ha sido comprender el juego, tarea en la que sobresalen los centrocampistas, porque “están pendientes de todo, piensan de una manera global, dominan la transición defensa-ataque y controlan el fútbol”.

Es el caso de futbolistas como Xavi, Busquets e Iniesta, el trío de centrocampistas por excelencia del Barça.

“Aunque no se pueden comparar equipos ni selecciones porque los momentos y las circunstancias son distintos, los que ganamos el Mundial seguiríamos dando guerra. Los campeones de 2010 impactamos seguramente en los campeones del 2026”.

Iniesta prefiere no decir si se reconoce en algún futbolista por más que haya sido la referencia de Pedri. “Podríamos decir que si Pedri se fijaba en mí, yo me fijaba en Laudrup”, concede después de advertir que cualquier comparativa o similitud parte del talento.

Seguidor como es también de Lamine Yamal, afirma: “Me gusta su naturalidad y ambición. El desafío de las nuevas generaciones es que cada año tienen que intentar igualar o superar lo conseguido el anterior”.

No tiene dudas sobre Rodri: “Es una pieza fundamental, sube el nivel del equipo y espero que con ese salto de calidad el equipo esté más cerca de los títulos”, remata Iniesta.

Mira con devoción los partidos del Barça de Flick: “Me da tranquilidad porque sé que harán un juego que me gustará, que me voy a divertir; deseo que ganen tanto o más de lo que se ha hecho en el pasado”.

Y cierra: “El fútbol primero se siente y después se juega”, una afirmación que ayuda a entender Iniesta Experience. “A los 42 años sigo teniendo muchas cosas del niño de Fuentealbilla”.

Jugador de equipo por excelencia, es introspectivo, humilde y familiar. Necesita recluirse, una cierta intimidad, para reaparecer seguro de sí mismo, fuerte por dentro y aparentemente frágil por fuera, virtuoso y vulnerable, siempre próximo al aficionado, como ahora en Barcelona.

Iniesta necesita contactar de vez en cuando con su gente para expresarse y reafirmarse, de la misma manera que sus seguidores le reclaman para continuar manifestando su gratitud y admiración.

Nadie mejor que el periodista Marcos López, el comisario de la exposición, para desnudar a Iniesta, igual de feliz con y sin agua. Una ceremonia particular, única e intransferible, propia de un romántico del fútbol, abrazado al balón como un osito de peluche y siempre vestido con el 8.

Contenido publicado el 5 de octubre de 2026 en El País, ©EDICIONES EL PAÍS S.L.U.. Se reproduce este contenido con exclusividad para Ecuador por acuerdo editorial con PRISA MEDIA