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Donación de órganos en Ecuador: Verónica recibió un nuevo riñón y 2 482 pacientes aún esperan

En Ecuador se han realizado 509 trasplantes en lo que va de 2026. Conozca el testimonio de Verónica Luzuriaga, de 24 años, recibió un riñón que le permitió recuperar su vida.

Verónica Luzuriaga, paciente trasplantada, junto a su madre un año después de haberse realizado el proceso.

Teleamazonas.

Autor

Lizette Abril

Actualizado:

14 oct 2026 - 13:50

"Cuando desperté de la anestesia, me sentía más viva que nunca. Tenía más energía, tenía más ganas de vivir". Así recuerda Verónica Luzuriaga, de 24 años, el momento en que recibió un trasplante de riñón, después de atravesar un proceso de diálisis que cambió por completo su vida.

Su historia refleja la importancia de la donación de órganos y tejidos en Ecuador, donde 2 482 pacientes permanecen registrados en la Lista de Espera Única Nacional (LEUN), según las cifras del Instituto Nacional de Donación y Trasplante de Órganos, Tejidos y Células (INDOT).

Este miércoles 14 de octubre de 2026, Ecuador conmemora el Día Nacional de la Donación y el Trasplante de Órganos y Tejidos. Entre enero y septiembre de 2026 se han realizado 509 trasplantes a escala nacional. De ellos, el 15,3% corresponde a trasplantes renales con donante cadavérico. 

Verónica cuenta cómo una donación le permitió recuperar su vida cotidiana y los desafíos que enfrenta para mantener su salud.

De la universidad a depender de una diálisis

Hasta 2022, Verónica llevaba una vida como la de cualquier otra joven. Asistía a la universidad, hacía sus tareas y compartía tiempo con su familia. Aunque años antes había sido diagnosticada con lupus, nunca imaginó que su salud renal se deterioraría hasta necesitar un trasplante.

En entrevista con Teleamazonas, contó que una noche comenzó a sentirse mal. Su estado empeoró progresivamente, presentó una hinchazón severa en las piernas y terminó ingresada de emergencia en un hospital.

"Me di cuenta de que no era normal que mis piernas estén tan hinchadas que no me entraban los zapatos. Me salía agua por los poros"

Verónica Luzuriaga, paciente trasplantada. 

Según su testimonio, durante sus primeras atenciones médicas no se identificó oportunamente la gravedad de su condición. Finalmente, los médicos le diagnosticaron insuficiencia renal y le explicaron que necesitaba diálisis para sobrevivir.

"Yo lloraba y sufría porque sí sabía qué era la diálisis, pero nunca pensé que iba a vivir eso. Les decía a los médicos que, por favor, no me hagan la diálisis"

Verónica Luzuriaga, paciente trasplantada.

Su vida cambió desde entonces. Los tratamientos, las hospitalizaciones y los procedimientos médicos pasaron a formar parte de su rutina.

«La hemodiálisis es algo terrible porque te sacan literalmente tu sangre de tu cuerpo, te limpian y te vuelven a poner», contó al recordar el procedimiento.

Verónica también recibió diálisis peritoneal, un tratamiento que, según explica, le impedía descansar adecuadamente durante las noches. La enfermedad afectó su alimentación, su energía y su independencia.

Un riñón donado le permitió recuperar su vida

Después de atravesar el tratamiento renal, Verónica recibió el trasplante que necesitaba. Su recuperación marcó un cambio que asegura haber sentido desde que despertó de la anestesia.

"Fue hermoso, fue único. Cuando desperté de la anestesia me sentía más viva que nunca"

Verónica Luzuriaga, paciente trasplantada.

Los cambios también se hicieron evidentes cuando regresó a su casa. Después de meses de dificultades para dormir y alimentarse, comenzó a recuperar el apetito y la energía.

«Llegué con mucha hambre porque yo no comía tampoco en peritoneal. Mi mami me había preparado la comida y llegué de una a comer», relata.

Para Verónica, recibir un riñón no solo significó dejar atrás la diálisis, sino recuperar actividades cotidianas que la enfermedad había limitado.

Sin embargo, el trasplante también implicó una nueva etapa de cuidados médicos, controles y medicamentos permanentes para reducir el riesgo de rechazo del órgano.

"Los doctores me decían que cuando tengas tu riñón va a ser como si tuvieras tu bebé. Tienes que cuidarlo minuciosamente porque de eso depende tu vida"

Verónica Luzuriaga, paciente trasplantada.

Gasta hasta USD 1000 mensuales en medicamentos

Aunque el trasplante le permitió mejorar su calidad de vida, Verónica enfrenta ahora dificultades para acceder a los medicamentos que necesita.

La joven asegura que durante los primeros meses de recuperación recibió su tratamiento sin inconvenientes. Sin embargo, posteriormente comenzó a experimentar entregas incompletas o falta de determinados fármacos.

Entre los medicamentos que necesita están los inmunosupresores, indispensables para disminuir el riesgo de que su organismo rechace el riñón trasplantado.

Según detalla, una presentación de 50 tabletas de tacrolimus cuesta aproximadamente USD 301, mientras que 120 tabletas de micofenolato alcanzan los USD 195.

El gasto mensual en su tratamiento puede llegar a USD 1 000, de acuerdo con su testimonio, debido a las cantidades que necesita y a la compra de otros medicamentos.

Verónica vive con su madre y asegura que todavía no ha podido incorporarse al trabajo debido a los cuidados que requiere su recuperación. Sus hermanos han tenido que ayudar económicamente para evitar que interrumpa el tratamiento.

"Agradezco a la persona que eligió ser donante"

A casi un año de su trasplante, Verónica reconoce que su vida cambió gracias a la decisión de una persona de ser donante y al acompañamiento de su familia.

«Doy gracias a Dios que la persona que me donó tuvo ese corazón tan grande y esa fortaleza para poner que sí fuera donante, porque donar es vida», expresa.

En Ecuador más de 8,1 millones de ecuatorianos mantienen registrada su condición favorable a la donación.