Ya no es solo escopolamina: Otras sustancias se usan para robos en Quito
Los robos con sustancias mantienen en alerta a la Policía en Quito. Los casos aumentaron en 2026 y no todos estarían relacionados con escopolamina.

Sedantes también son utilizados para robos en Quito, según investigaciones de la Policía.
Referencial.
Compartir
Actualizada:
15 ago 2026 - 15:00
Salir a la calle y despertar horas después sin recordar nada y sin pertenencias. Esto provocan los robos por aturdimiento que la Policía ha seguido durante los últimos meses en Quito, especialmente en La Mariscal, Iñaquito y sectores universitarios.
¿Qué se investiga?
Durante el primer semestre de 2026, la Policía registró 252 denuncias por robos a personas bajo la modalidad de aturdimiento por sustancias en el distrito Eugenio Espejo, norte de Quito. Esto, frente a 155 en el mismo periodo de 2025. Es decir, hubo 97 casos más.
En julio de este 2026, la Policía volvió a alertar sobre el incremento de estos casos, especialmente en La Mariscal, Universidad Central e Iñaquito.
Según el mayor Byron Flores, jefe de Operaciones del distrito Eugenio Espejo, las principales víctimas son hombres y muchos de los hechos ocurren los viernes en bares y discotecas.
Alrededor de este problema hay una precisión importante, la Policía agrupa estos hechos como robos por aturdimiento mediante sustancias.
Significa que no todos los casos pueden atribuirse automáticamente a la escopolamina sin una prueba que determine qué recibió la víctima.
¿Qué se usa, además de escopolamina?
Aunque la escopolamina es la sustancia más conocida en este tipo de delitos, existen antecedentes investigados por la propia Policía en los que aparecen otras sustancias psicotrópicas.
En investigaciones relacionadas con esta modalidad de robo también se ha reportado el uso de clonazepam, un medicamento perteneciente al grupo de las benzodiacepinas.
De este mismo grupo, la Policía ha identificado que se utilizan otros sedantes para robos en Quito.
En una investigación policial desarrollada entre abril y julio de 2026 contra una organización dedicada a la modalidad conocida como “dulces sueños”, los agentes determinaron que la estructura utilizaba sustancias psicotrópicas para cometer robos.

La organización tenía, según la Policía, su centro de planificación en Quito y operaba en distintas provincias.
¿Qué pueden provocar estas sustancias?
Las benzodiacepinas son medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso central.
Dependiendo de la sustancia, la cantidad ingerida y su combinación con alcohol u otros compuestos, pueden producir somnolencia, mareos, problemas de coordinación, confusión y alteraciones de la memoria.
En un robo, esos efectos pueden colocar a la víctima en una situación de extrema vulnerabilidad. Además, los vacíos de memoria complican posteriormente la reconstrucción de lo ocurrido.
Quito concentra cientos de denuncias
El problema no es menor. Datos de Fiscalía señalan que entre enero y el 29 de mayo de 2026 se registraron 755 robos con uso de sustancias en Ecuador. De ellos, 357 ocurrieron en Pichincha y 343 específicamente en Quito.
En todo 2025 se contabilizaron 1 704 casos a escala nacional, de los cuales 753 correspondieron a Quito. Es decir, la capital concentró alrededor del 44% de las denuncias registradas ese año.
Bares y discotecas, bajo la lupa
La información policial del primer semestre de 2026 muestra que aproximadamente ocho de cada 10 víctimas son hombres.
Los viernes ocurren la mayoría de hechos, especialmente entre las 19:00 y las 00:00. Buena parte de los casos se registra después de encuentros en bares y discotecas.
Según la Policía, una de las modalidades identificadas consiste en acercarse a la víctima, ganar su confianza y colocar una sustancia en una bebida.
Cuando comienza a perder su capacidad de reacción, los delincuentes aprovechan para quitarle sus pertenencias e incluso trasladarla hasta otros lugares.
Es difícil saber qué sustancia se usa
La Policía advierte que algunas sustancias permanecen poco tiempo en el organismo, por lo que los exámenes médico-legales son fundamentales para tratar de establecer qué ocurrió.
Por eso, presentar mareos, desorientación o pérdida de memoria después de un robo no basta para asegurar que se utilizó escopolamina. Para determinar la sustancia se requiere valoración médica y, cuando corresponda, pruebas toxicológicas.
La recomendación policial es no perder de vista las bebidas, evitar recibirlas de desconocidos, permanecer junto al grupo de amigos y buscar ayuda inmediatamente ante una sensación repentina de desorientación o somnolencia.
Compartir

