Las protestas por el costo de la vida sacuden Francia
El encarecimiento de la vida sería la razón de las protestas que se iniciaron este sábado 17 de octubre en Francia. Hay detenidos.

El humo se eleva durante una manifestación en Burdeos, al suroeste de Francia, el 17 de octubre de 2026
AFP
Compartir
Actualizado:
17 oct 2026 - 09:20
Las autoridades francesas detuvieron este sábado 17 de octubre de 2026 a decenas de personas al inicio de una jornada de protestas contra el encarecimiento de la vida, clave para medir el malestar social en el convulso final de la presidencia de Emmanuel Macron.
A seis meses de la elección presidencial para elegir a su sucesor, un llamado titulado "Amarillos y Jóvenes" exhorta a protestar juntos al movimiento de los chalecos amarillos, a la generación Z, a campesinos, profesores, activistas climáticos, jubilados, etc.
"Hoy hay un punto de convergencia, todas legítimas y todas más o menos conectadas", aseguró a la AFP Florine Pigny, una tatuadora de 36 años residente en los suburbios de París y que se dice preocupada por el "futuro" de su hija y por la situación de los servicios públicos.
Desde hace semanas, en paralelo a las protestas de estudiantes de liceo que reclaman mejores condiciones, surgió en las redes sociales un llamado a manifestar este sábado contra el encarecimiento de la vida, que en Francia se plasma especialmente en un aumento del combustible desde el inicio de la guerra en Oriente Medio.
Según el sitio 17octobregiletjaune.net, se prevén cerca de 1 500 acciones. Desde inicios de la mañana, se registraron bloqueos de carreteras o rotondas -lugar simbólico de los chalecos amarillos- en varios puntos de Francia, como Rennes, Marsella y Lyon.
"A finales de mes ya no me queda nada, los precios suben pero los salarios no. No podemos más, nos ahogamos", denunció Franck, un funcionario que se manifestó en Guéret, en el centro de Francia, junto a unas 300 personas, de las cuales una cuarta parte eran estudiantes de secundaria.
Las autoridades prevén alrededor de 200 000 manifestantes, de los cuales 40 000 en París, en este primer día de dos semanas de vacaciones escolares.
Tensiones y detenidos
A la espera de las manifestaciones, que en las grandes ciudades comenzarán a partir de las 14:00 (hora local), las fuerzas de seguridad emplearon gases lacrimógenos para impedir marchas no autorizadas por las calles de la capital, según las autoridades.
La policía controlaba lugares estratégicos como las estaciones de tren o la turística avenida de los Campos Elíseos, donde se prohibió manifestarse.
En la plaza de la República, de donde debía partir la manifestación parisina, se registraron escenas de tensión una hora antes entre los manifestantes y la policía, que lanzaron gases lacrimógenos, constaron periodistas de AFP.
Hacia el mediodía, 166 personas habían sido detenidas, según el entorno del ministro del Interior, Laurent Nuñez.
La movilización marca el retorno del movimiento de los Chalecos Amarillos, cuyas protestas en 2018 y 2019 contra el alza prevista de un impuesto al combustible marcaron el primer mandato del presidente centroderechista.
Las imágenes de violencia, con destrozos incluso en el simbólico Arco del Triunfo de París y saqueos de tiendas, y la acción policial, que provocó que los manifestantes perdieran ojos, conmocionaron entonces a Francia.
Nuñez advirtió que las fuerzas de seguridad podrán usar granadas aturdidoras en caso de disturbios urbanos. Las autoridades habían restringido su uso en las protestas estudiantiles, después de que un joven perdiera una mano.
El viernes, Macron lanzó un llamado "a la calma" y estimó que el "derecho a manifestarse" debe ir acompañado de "respeto", sin "insultar" ni "romper" nada.
La movilización llega cuando el gobierno busca aprobar en el Parlamento unos presupuestos para 2027 que contemplan un fuerte ajuste fiscal de 54 000 millones de euros (60 780 millones de dólares) para sanear las arcas públicas.
Con la elección presidencial en el punto de mira, las fuerzas oficialistas y de extrema derecha acusan al partido de izquierda radical La Francia Insumisa (LFI) del presidente Jean-Luc Mélenchon de aprovecharse de la tensión social.
Compartir

