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La OEA advierte que El Niño golpeará a Ecuador con inundaciones y deslizamientos

La OEA advierte que el fenómeno de El Niño podría alcanzar una intensidad muy fuerte en 2027 y provocar sequías severas en varios países.

El organismo pide reforzar la prevención durante los últimos meses de 2026.

API

Autor

Bayron Manzaba

Actualizado:

26 oct 2026 - 15:15

El fenómeno de El Niño podría provocar impactos severos en América Latina y el Caribe durante 2027, desde sequías prolongadas hasta lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos. 

La advertencia consta en un informe de la Organización de los Estados Americanos (OEA), elaborado junto con la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN).

El documento señala que el fenómeno podría alcanzar una intensidad muy fuerte y afectar el abastecimiento de agua, la generación de electricidad, la producción de alimentos y la salud pública. 

Por eso, la OEA pide a los países fortalecer sus planes de prevención y preparación durante el último trimestre de 2026, antes de que los impactos se intensifiquen.

¿Qué países enfrentarían sequías y cuáles tendrían lluvias intensas?

Las proyecciones advierten que algunas zonas podrían registrar reducciones de lluvia de hasta el 80%. 

Entre las regiones con riesgo de sequías severas están el Corredor Seco de Centroamérica, el Caribe insular, zonas andinas y caribeñas de Colombia y Venezuela, además de la cuenca amazónica. 

La falta de precipitaciones podría afectar los cultivos, el acceso al agua y la generación hidroeléctrica.

En contraste, la costa de Ecuador y el norte de Perú figuran entre las zonas donde se esperan mayores precipitaciones, con riesgos de inundaciones y deslizamientos. 

El informe también identifica posibles lluvias intensas en el centro-sur de Chile y la Cuenca del Plata, que comprende territorios de Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay. 

Estos escenarios son proyecciones y su evolución dependerá de las condiciones climáticas.

El Niño podría afectar el agua, la electricidad y la seguridad alimentaria

La falta de lluvias podría reducir las reservas de agua dulce, especialmente en islas y zonas costeras del Caribe. 

En algunos lugares, el avance del agua marina hacia los acuíferos podría contaminar fuentes de abastecimiento y obligar a establecer racionamientos. 

La OEA advierte que el impacto sería relevante en una región donde más de 200 millones de personas no cuentan con un servicio continuo de agua potable.

La generación eléctrica también podría verse afectada por la reducción de los niveles de ríos y embalses. 

En Centroamérica, la sequía podría agravar la escasez de alimentos: el informe estima que entre 500 000 y 750 000 personas del Corredor Seco podrían llegar a una situación de crisis aguda de inseguridad alimentaria.

El Canal de Panamá y la salud pública también están en riesgo

Los efectos podrían extenderse al comercio y al transporte marítimo. La reducción de los niveles de los lagos Gatún y Alhajuela podría limitar el calado de los buques Neopanamax que atraviesan el Canal de Panamá a 14 metros (44 pies), lo que condicionaría el tránsito de carga. 

Además, las altas temperaturas y el almacenamiento de agua sin protección durante los racionamientos podrían favorecer la reproducción del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue. 

Las condiciones secas también elevarían el riesgo de incendios forestales.

¿Qué medidas recomienda la OEA para prepararse ante El Niño?

La hoja de ruta plantea fortalecer los sistemas de alerta temprana, asegurar fuentes alternativas de electricidad y disponer de fondos de contingencia para responder a emergencias. 

También recomienda distribuir semillas resistentes a la sequía, reforzar la vigilancia sanitaria y mejorar el control de los mosquitos transmisores de enfermedades.

El informe destaca que la preparación debe comenzar antes de 2027 y que la cooperación entre países será fundamental para reducir los daños. 

La protección de cuencas compartidas y la coordinación de los sistemas eléctricos regionales permitirían mejorar la respuesta ante los impactos. 

Como resumió Andrés Sánchez, jefe de la Sección de Agua de la OEA, el fenómeno no puede evitarse, pero sí es posible reducir parte de sus consecuencias mediante acciones anticipadas.