Suscríbete a nuestras notificaciones para recibir las últimas noticias y actualizaciones.

Debes habilitar las notificaciones en tu dispositivo para suscribirte a las últimas noticias.

En la ciudad israelí Dimona, estupefacción y resignación por el impacto de un misil iraní

Dimona se encuentra en una de las regiones más sensibles de Israel por su centro de investigación nuclear.

Ataques con misiles en Dimona y Arad dejan más de 130 víctimas mortales mientras las defensas aéreas israelíes no logran interceptar el ataque.

Redes Sociales

Autor

Dimona, Israel. AFP

Actualizada:

22 mar 2026 - 15:23

Un día después de que un misil iraní cayera en la ciudad, en el sur de Israel, los habitantes oscilaban entre la sorpresa y la resignación. Y no parecían muy dispuestos a hablar de ese centro de investigación, ultrasecreto.

"No nos esperábamos esto", comentó Gali Amir, de 50 años, responsable de una residencia para personas con trastornos cognitivos y mentales cercanas al lugar del impacto.

Seis de los residentes del edificio resultaron levemente heridos por el ataque. "Hemos estado seguros todo el tiempo" en Dimona, agregó.

El sábado por la noche, un misil iraní impactó en una zona residencial de Dimona y causó unos treinta heridos, uno de ellos grave. Los interceptores de la defensa israelí no lograron destruir la ojiva.

"Empresa textil"  

La ciudad está muy cerca del centro de investigación nuclear de Néguev Shimon Peres, el cual, según la prensa extranjera, participó en la producción de armas nucleares en las últimas décadas.

Se ha filtrado muy poca información sobre ese centro.

Israel está considerado el único país dotado de armas nucleares en el Oriente Medio pero mantiene una política de "ambigüedad estratégica" por la cual no lo confirma ni lo desmiente.

La ciudad, de 40.000 habitantes, ya había sido blanca de ataques en otras guerras pero el bombardeo del sábado marca una escalada notable y la puso en el foco mediático.

Con semblante desconfiado ante la llegada de los periodistas, algunos vecinos evitaron la cuestión.

Al ser preguntada sobre si sentía segura estando tan cerca de un lugar susceptible de ser atacado, una joven se limitó a decir delante de su casa, con la puerta destrozada: "Apuntaron contra una empresa textil, eso es todo".

"No hay ninguna instalación de investigación nuclear" en Dimona, sostuvo ante la AFP, cerca de un cráter, David Azran, de 54 años, un empresario paisajista. Su casa, a diez metros de donde impactó el misil, quedó destruida.

"No me siento amenazado, tengo fe", agregó Azran, con un fusil a la espalda. Y luego agregó, casi como una confesión: "Ellos (los iraníes) no conseguirán alcanzar esta fábrica de investigación, lo han intentado tantas veces...".

En el lugar del impacto, la magnitud de las destrucciones es espeluznante. Hay escombros por el suelo hasta donde alcanza la vista: bloques de hormigón, tabiques derrumbados, cristales rotos y trozos de metal.

Las casas de los alrededores presentan grandes boquetes.

En medio de este desolador panorama, se aprecian fragmentos de la vida del día a día de los vecinos de la zona: un gran balón de fitness, un juego de mesa, una bolsa de pienso para perros, piezas de Lego...