El Niño en Ecuador: seis riesgos que las pequeñas empresas deben revisar para proteger sus negocios
Inundaciones, cortes de vías, problemas de abastecimiento y una caída de las ventas pueden golpear con mayor fuerza a pequeños negocios.

Las pequeñas empresas y negocios son más vulnerables ante el Fenómeno de El Niño.
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Actualizado:
27 sep 2026 - 15:00
La preparación de las pequeñas empresas ante el fenómeno de El Niño en Ecuador no debería limitarse a proteger el local frente a posibles inundaciones. Una emergencia también puede cortar carreteras, impedir la llegada de trabajadores, interrumpir el abastecimiento y reducir las ventas.
Eduardo Arias, CEO de Entreproyectos Latinoamérica, identifica seis riesgos principales que los pequeños negocios deberían evaluar: infraestructura, interrupción de servicios y vías, abastecimiento, ventas, liquidez y trabajadores.
¿Cómo preparar un negocio ante El Niño?
El primer análisis debe hacerse sobre el lugar donde funciona la empresa. El negocio debe conocer si está en una zona expuesta a inundaciones, deslizamientos u otras amenazas y determinar qué mercadería, equipos o maquinaria podrían perderse.
La recomendación adquiere mayor importancia para establecimientos ubicados en sectores que suelen inundarse. Si existe esa amenaza, Arias señala que los inventarios no deberían permanecer a nivel del piso y que los equipos esenciales deberían trasladarse a sitios seguros.
Incluso una suspensión temporal de las actividades puede resultar menos costosa que perder los activos que permiten funcionar al negocio.
“Va a ser mucho más importante dejar de trabajar una semana y resguardar nuestra infraestructura, nuestros equipos y nuestro inventario”, ejemplifica Arias al referirse a empresas instaladas en zonas vulnerables.
Proveedores y carreteras pueden detener una empresa
El riesgo no termina en la puerta del establecimiento. Una empresa puede permanecer intacta y aun así quedarse sin productos o materias primas si una carretera se cierra o uno de sus proveedores resulta afectado.
Para Arias, las empresas deberían identificar de dónde provienen los productos indispensables para funcionar y verificar si esos proveedores también están ubicados en zonas vulnerables.
Esto resulta especialmente importante para emprendimientos que dependen de apenas uno o dos proveedores. El análisis, por tanto, debe extenderse a toda la cadena de abastecimiento.
¿Puede el negocio sobrevivir con menos ventas?
La liquidez de las pequeñas empresas es otro punto crítico. Una reducción de ingresos no elimina gastos como nómina, arriendo, créditos o pagos pendientes.
Arias recomienda calcular cuánto tiempo podría mantenerse el negocio si sus ventas disminuyen y, cuando sea posible, disponer de un fondo que permita enfrentar temporalmente esas obligaciones.
“Tenemos que tener un plan de contingencia, idealmente algún tipo de ahorro para poder sobrellevar este tipo de impactos”, sostiene.
El comportamiento de los clientes también debe entrar en ese cálculo. Una emergencia puede modificar las prioridades de consumo o dificultar que las personas lleguen hasta los puntos de venta.
Trabajadores también forman parte del plan
Las empresas deberían revisar además cómo llegan sus trabajadores al establecimiento y qué ocurriría si las lluvias, inundaciones o cierres viales impiden su movilización.
Arias plantea incluso considerar la vulnerabilidad de los hogares de los empleados y proveedores, pues una afectación directa sobre ellos también puede interrumpir las operaciones de la empresa.
El error más costoso: esperar a la emergencia
Uno de los principales errores, según el experto, es comenzar a tomar decisiones cuando la emergencia ya ocurrió.
“No hay que esperar (...) hay que actuar ya”, advierte Arias. Las pequeñas empresas, añade, suelen ser más vulnerables porque disponen de menos estructura y recursos para enfrentar períodos prolongados de interrupción.
El plan no necesita ser complejo. Identificar los activos indispensables, revisar proveedores alternativos, calcular las obligaciones financieras, proteger inventarios y establecer cómo actuar ante una interrupción puede marcar la diferencia entre una paralización temporal y una pérdida que comprometa la continuidad del negocio.
Para una pequeña empresa, prepararse ante El Niño significa anticipar no solo qué puede dañarse, sino qué podría impedirle seguir vendiendo y operando después de una emergencia.
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