Esto debe saber un emprendedor para formalizarse en Ecuador
La correcta inscripción en el RUC, categorización del régimen RIMPE y el cumplimiento de trámites digitales son pasos clave para emprender.

Los emprendedores deben realizar una serie de trámites para formalizarse en el SRI
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Actualizada:
06 feb 2026 - 08:00
En los últimos años, el número de emprendedores y freelancers ha crecido de forma sostenida en el país, impulsado por la digitalización, el trabajo independiente y nuevos modelos de negocio.
Sin embargo, empezar un negocio en Ecuador no solo implica vender un producto o servicio. También requiere cumplir con obligaciones tributarias ante el Servicio de Rentas Internas (SRI), una condición clave para operar legalmente, acceder a financiamiento y evitar sanciones.
Especialistas en gestión y seguridad de la información coinciden en que uno de los errores más frecuentes entre freelancers es no mantener actualizados los datos del RUC o desconocer qué tipo de comprobantes deben emitir según el régimen al que pertenecen.
A esto se suma el desconocimiento de trámites que hoy pueden realizarse de manera digital, lo que genera retrasos, reprocesos y pérdida de tiempo en gestiones que podrían resolverse de forma más ágil.
El punto de partida para cualquier emprendimiento es obtener el Registro Único de Contribuyentes (RUC). Este número identifica al negocio ante el SRI y permite emitir facturas, declarar impuestos y realizar trámites oficiales.
El RUC puede gestionarse de forma presencial o en línea y debe contener información actualizada sobre la actividad económica, dirección y datos del contribuyente. Sin este registro, no es posible operar dentro del sistema formal.
Identificar el régimen al que pertenece
Una vez que se obtiene el RUC, lo siguiente es ubicar el régimen tributario al que pertenece el emprendedor. En el país, la mayoría de emprendedores o pequeños negocios forman parte del Régimen Simplificado para Emprendedores y Negocios Populares (RIMPE).
El Rimpe agrupa a Negocios populares, con ingresos anuales de hasta 20 000 dólares y el Rimpe emprendedor en el que entran los negocios con ingresos de hasta 300 000 dólares.
Este sistema busca facilitar el cumplimiento tributario, con obligaciones simplificadas. Quienes superan estos montos pasan al régimen general, con mayores responsabilidades fiscales.
Comprender estas diferencias desde el inicio permite a los freelancers cumplir correctamente con sus obligaciones y evitar cambios de régimen inesperados o sanciones posteriores.
Declaraciones e impuestos obligatorios
Estar formalizado implica cumplir con declaraciones periódicas ante el SRI. Entre las principales obligaciones están:
- Declaración del Impuesto al Valor Agregado (IVA), según el régimen.
- Declaración anual del Impuesto a la Renta.
- Presentación de anexos o reportes, en ciertos casos.
Las fechas de presentación dependen del noveno dígito del RUC. El incumplimiento genera multas, intereses y recargos, detalla el analista tributario Felipe Montalvo.
Facturación electrónica, una obligación clave
Los emprendedores deben emitir comprobantes electrónicos de venta, como facturas, notas de crédito o retenciones, mediante sistemas autorizados.
Este mecanismo permite al SRI controlar las transacciones y facilita la trazabilidad de los ingresos. Además, es un requisito para vender a empresas, instituciones públicas y clientes formales.
Carlos Delgado, Jefe Contable de Security Data, señala que “contar con una plataforma de facturación electrónica que cumpla con la normativa y sea fácil de usar, es clave para garantizar el cumplimiento tributario.
Mantener la información actualizada
La actualización del RUC es otra obligación fundamental. Cambios en el domicilio, actividad económica o nivel de ingresos deben ser reportados oportunamente.
No hacerlo puede provocar sanciones o recategorizaciones automáticas, que afectan la forma de declarar impuestos.
Aunque para muchos emprendedores el cumplimiento tributario representa un reto, la formalización también ofrece ventajas. Entre ellas, la posibilidad de acceder a créditos bancarios, participación en compras públicas, acceso a programas de apoyo y mayor confianza de clientes y proveedores.
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